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Captura de pantalla 2016-02-08 a las 17.14.18¡Hola!

Aquí os adjunto el documento sobre los climas y comentarios de climogramas que hemos visto en clase. Recordad que podéis utilizarlo o no, es opcional, en caso de utilizarlo deberéis estar antentos/as a las ideas clave que yo destaco en clase, es decir, que el documento sólo es un guión y no hace falta aprendérselo todo pero evidentemente es de gran ayuda para conocer las características de los climas y climogramas.

http://es.slideshare.net/fueradeclase-vdp/climas-del-mundo-1-eso-15442806?related=1

Un saludo,

Alvaro.

PD: pongo directamente el enlace donde podéis descargarlo a través de Slideshare ya que al convertirlo en un pdf supera los megas del blog y por tanto lo tenéis que descargar vosotros ahí. Lo siento.

 

¡Hola!

Como os he comentado esta mañana aquí os dejo el esquema que utilizado para hacer los comentarios de mapa del tiempo. Es el mismo que el de clase pero en pdf. Ya sabéis que debéis seguir las indicaciones de clase.

De paso, os dejo una imágen de un paisáje típico de Escocia referente al clima oceánico. Es sólo una imágen de tantas que veremos en clase.

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Un saludo y buen finde… Seguir leyendo »

Muchos dicen que es una profesión ingrata, que los adolescentes no son agradecidos, que prefieren dar clases a adultos. Siempre les contesto lo mismo; “me encanta dar clases a adolescentes porque son sinceros y emotivos. Tienes muchos días malos pero también muchos buenos, y otros Seguir leyendo »

¡Hola chic@s!

Aquí os adjunto los mapas políticos y físicos de África para que podáis estudiar de cara al examen.

Ánimo.

Internet-modifica-nuestro-cere_54309589562_53389389549_600_396Internet cambia la forma de leer… ¿y de pensar?
La lectura en horizontal, a saltos rápidos y muy variados se ha extendido
¿Puede la Red estar reeducando nuestro cerebro?

10 OCT 2008

Internet ya es para muchos el mayor canal de información. Cada vez es superior el tiempo empleado en navegar, ya sea para leer las noticias, revisar el correo, ver vídeos y escuchar música, consultar enciclopedias, mapas, conversar por teléfono y escribir blogs. En definitiva, la Red filtra gran parte de nuestro acceso a la realidad. El cerebro humano se adapta a cada nuevo cambio e Internet supone uno sin precedentes. ¿Cuál va a ser su influencia? Los expertos están divididos. Para unos, podría disminuir la capacidad de leer y pensar en profundidad. Para otros, la tecnología se combinará en un futuro próximo con el cerebro para aumentar exponencialmente la capacidad intelectual.

Internet está minando la capacidad de concentración de los jóvenes, según un estudio

Uno de los más recientes en plantear el debate ha sido el ensayista estadounidense Nicholas G. Carr, experto en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y asesor de la Enciclopedia británica. Asegura que ya no piensa como antes. Le sucede sobre todo cuando lee. Antes se sumergía en un libro y era capaz de zamparse páginas y páginas hora tras hora. Pero ahora sólo aguanta unos párrafos. Se desconcentra, se inquieta y busca otra cosa que hacer. “La lectura profunda que solía suceder de forma natural se ha convertido en un esfuerzo”, señala Carr en el provocador artículo Is Google making us stupid? (¿Está Google volviéndonos tontos?), publicado en la revista The Atlantic. Carr achaca su desorientación a una razón principal: el uso prolongado de Internet. Está convencido de que la Red, como el resto de medios de comunicación, no es inocua. “[Los medios] Suministran el material del pensamiento, pero también modelan el proceso de pensar”, insiste.

“Creo que la mayor amenaza es su potencial para disminuir nuestra capacidad de concentración, reflexión y contemplación”, advierte Carr, a través del correo electrónico. “Mientras Internet se convierte en nuestro medio universal, podría estar readiestrando nuestros cerebros para recibir información de manera muy rápida y en pequeñas porciones”, añade. “Lo que perdemos es nuestra capacidad para mantener una línea de pensamiento sostenida durante un periodo largo”.

El planteamiento de Carr ha suscitado cierto debate en foros especializados, como en la revista científica online Edge.org, y de hecho no es descabellado. Los neurólogos sostienen que todas las actividades mentales influyen a un nivel biológico en el cerebro; es decir, en el establecimiento de las conexiones neuronales, la compleja red eléctrica en la que se forman los pensamientos. “El cerebro evolucionó para encontrar pautas. Si la información se presenta en una forma determinada, el cerebro aprenderá esa estructura”, detalla desde Londres Beau Lotto, profesor de neurociencia en el University College de Londres. Y añade una precisión: “Luego habría que ver si el cerebro aplica esa estructura en el modo de comportarse frente a otras circunstancias; no tiene por qué ser así necesariamente, pero es perfectamente posible”.

Lo que queda por ver es si esta influencia va a ser negativa, como vaticina Carr, o si va a ser el primer paso para integrar la tecnología en el cuerpo humano y ampliar las capacidades del cerebro, como predice el inventor y experto en inteligencia artificial Raymond Kurzweil. “Nuestras primeras herramientas ampliaron nuestro alcance físico, y ahora extienden nuestro alcance mental. Nuestros cerebros advierten de que no necesitan dedicar un esfuerzo mental (y neuronal) a aquellas tareas que podemos dejar a las máquinas”, razona Kurzweil desde Nueva Jersey. Y cita un ejemplo: “Nos hemos vuelto menos capaces de realizar operaciones aritméticas desde que las calculadoras lo hacen por nosotros hace ya muchas décadas. Ahora confiamos en Google como un amplificador de nuestra memoria, así que de hecho recordamos peor las cosas que sin él. Pero eso no es un problema porque no tenemos por qué prescindir de Google. De hecho, estas herramientas se están volviendo más ubicuas, y están disponibles todo el tiempo”.

Oponer cerebro y tecnología es un enfoque erróneo, según coincide con Kurzweil el profesor JohnMcEneaney, del Departamento de Lectura y Artes lingüísticas de la Universidad de Oakland (EE UU). “Creo que la tecnología es una expresión directa de nuestra cognición”, discurre McEneaney. “Las herramientas que empleamos son tan importantes como las neuronas de nuestros cráneos. Las herramientas definen la naturaleza de la tarea para que las neuronas puedan hacer el trabajo”.

Carr insiste en que esta influencia será mucho mayor a medida que aumente el uso de Internet. Se trata de un fenómeno incipiente que la neurología y la psicología tendrán que abordar a fondo, pero de momento un informe pionero sobre hábitos de búsqueda de información en Internet, dirigido por expertos del University College de Londres (UCL), indica que podríamos hallarnos en medio de un gran cambio de la capacidad humana para leer y pensar.

El estudio observó el comportamiento de los usuarios de dos páginas web de investigación, uno de la British Library y otro del Joint Information Systems Comittee (JISC), un consorcio educativo estatal que proporciona acceso a periódicos y libros electrónicos, entre otros recursos. Al recopilar los registros, los investigadores advirtieron que los usuarios “echaban vistazos” a la información, en vez de detenerse en ella. Saltaban de un artículo a otro, y no solían volver atrás. Leían una o dos páginas en cada fuente y clicaban a otra. Solían dedicar una media de cuatro minutos por libro electrónico y ocho minutos por periódico electrónico. “Está claro que los usuarios no leen online en el sentido tradicional; de hecho, hay indicios de que surgen nuevas formas de lectura a medida que los usuarios echan vistazos horizontalmente a través de títulos, páginas y resúmenes en busca de satisfacciones inmediatas”, constata el documento. “Casi parece que se conectan a la Red para evitar leer al modo tradicional”.

Los expertos inciden en que se trata de un cambio vertiginoso. “La Red ha provocado que la gente se comporte de una manera bastante diferente con respecto a la información. Esto podría parecer contradictorio con las ideas aceptadas de la biología y la psicología evolutivas de que el comportamiento humano básico no cambia de manera súbita”, señala desde Londres el profesor David Nicholas, de la Facultad de Información, Archivos y Bibliotecas del UCL. “Hay un consenso general en que nunca habíamos visto un cambio a esta escala y rapidez, así que éste podría muy bien ser el caso [de un cambio repentino]”, añade, citando su ensayo Digital consumers.

Se trata de una transformación sin precedentes porque es un nuevo medio con el potencial de incluir a todos los demás. “Nunca un sistema de comunicaciones ha jugado tantos papeles en nuestras vidas ?o ejercido semejante influencia sobre nuestros pensamientos? como Internet hace hoy”, incide Carr. “Aun así, a pesar de todo lo que se ha escrito sobre la Red, se ha prestado poca atención a cómo nos está reprogramando exactamente”.

Esta alteración de las maneras de buscar información y de leer no sólo afectaría a los más jóvenes, a los que se les supone mayor número de horas conectado, sino a individuos de todas las edades. “Lo mismo les ha sucedido a maestros, profesores y médicos de cabecera. Todo el mundo muestra un comportamiento de saltos y lecturas por encima”, precisa el informe.

Carr insiste en que una de las cuestiones clave es el modo de lectura “superficial” que va ganando terreno. “En los tranquilos espacios abiertos por la lectura de un libro, sostenida y sin distracciones, o por cualquier otro acto de contemplación, establecemos nuestras propias asociaciones, extraemos nuestras propias inferencias y analogías, y damos luz a nuestras propias ideas”. El problema es que al impedir la lectura profunda se impide el pensamiento profundo, ya que uno es indistinguible del otro, según escribe Maryanne Wolf, investigadora de la lectura y el lenguaje de la Tufts University (EE UU) y autora de Cómo aprendemos a leer (Ediciones B). Su preocupación es que “la información sin guía pueda crear un espejismo de conocimiento y, por ello, restrinja los largos, difíciles y cruciales procesos de pensamiento que llevan al conocimiento auténtico”, señala Wolf desde Boston.

Más allá de las advertencias sobre los hipotéticos efectos de Internet sobre la cognición, científicos como Kurzweil dan la bienvenida a esta influencia: “Cuanto más confiamos en la parte no biológica (es decir, las máquinas) de nuestra inteligencia, la parte biológica trabaja menos, pero la combinación total aumenta su inteligencia”. Otros discrepan de esta predicción. La mayor dependencia de la Red conllevaría que el usuario se vuelva vago y, entre otras costumbres adquiridas, confíe completamente en los motores de búsqueda como si fueran el grial. “Lo utilizan como una muleta”, señala el profesor Nicholas, que recela de que esa herramienta sirva para liberar al cerebro de las tareas de búsqueda para poder emplearse en otras.

Carr va más allá y asegura que el tipo de lectura “vistazo” beneficia a las empresas. “Sus ingresos aumentan a medida que pasamos más tiempo conectados y que aumentamos el número de páginas y de los elementos de información que vemos”, razona. “Las empresas tienen un gran interés económico en que aumentemos la velocidad de nuestra ingesta de información”, añade. “Eso no significa que deliberadamente quieran que perdamos la capacidad de concentración y contemplación: es sólo un efecto colateral de su modelo de negocio”.

Otros expertos matizan bastante el pronóstico de Carr. El experto en tecnología Edward Tenner, autor de Our own devices: how technology remake humanity (Nuestros propios dispositivos: cómo la tecnología rehace a la humanidad), se suma a la crítica de Carr pero añade que no tiene por qué ser irreversible. “Coincido con la preocupación por el uso superficial de Internet, pero lo considero como un problema cultural reversible a través de una mejor enseñanza y un mejor software de búsqueda, y no como una deformación neurológica”, explica desde Nueva Jersey (EE UU). “Sucede como con la gente que está acostumbrada a los coches y a las tumbonas pero entiende la importancia de hacer ejercicio”.

En definitiva, científicos como Kurzweil destacan el potencial de Internet como herramienta de conocimiento. “La Red ofrece la oportunidad de albergar toda la computación, el conocimiento y la comunicación que hay. Al final, excederá ampliamente la capacidad de la inteligencia humana biológica. Y concluye: “Una vez que las máquinas puedan hacer todo lo que hacen los humanos, será una conjunción poderosa porque se combinará con los modos en los que las máquinas ya son superiores. Pero nos mezclaremos con esta tecnología para hacernos más inteligentes”.

Usuario de ‘corta y pega’

Un informe pionero del University College de Londres sobre hábitos de búsqueda de información en Internet distingue mitos y realidades sobre el uso que hacen los jóvenes. Una de las ideas que subyace en todas las conclusiones es que la destreza digital no equivale a destreza informativa, es decir, a saber cómo buscar información y transformarla en conocimiento.

1. Los usuarios jóvenes no suelen comprender bien sus necesidades informativas y por tanto les resulta difícil desarrollar estrategias de búsqueda efectivas.

2. Tienen un mapa mental poco sofisticado de lo que es Internet. No logran entender que se trata de una colección de recursos en red procedentes de diferentes fuentes. Así, los motores de búsqueda, ya sean Yahoo! o Google, se convierten en la primera marca que asocian con Internet.

3. Son en general más competentes con la tecnología que la generación anterior, aunque los adultos se ponen rápidamente al día. Emplean, sin embargo, menos aplicaciones digitales de lo que se cree.

4. Prefieren sistemas interactivos y le dan la espalda al consumo pasivo de información. Prefieren la visual sobre la textual.

5. Son la generación del corta y pega. Abundan los casos de plagios de diversas fuentes en los trabajos encargados.

6. Prefieren, como los adultos, la información despiezada, en vez de textos completos.

7. No son expertos buscadores.

valentina+tereshkovaSeñala el tipo de fuente, las ideas y contexto histórico. Se habla sobre las mujeres en la URSS. Responde a las siguientes preguntas:

¿Habías oído alguna vez las ideas que se expresa en el texto? ¿Crees que fue un avance? ¿Crees que en la actualidad hemos mejorado?

Busca información en casa sobre el papel de las mujeres en la URSS y comparala con el papel de las mujeres en la actualidad y con su papel en otros países capitalistas en la misma época. ¿Consideras que las afirmaciones e hipótesis del autor del documento están fundamentadas y son realistas?.

Recuerda también la importancia de las redes sociales en la actualidad como fuente de debate y difusión. Ya sabes que una de las labores de los hIstoriadores es la divulgación, por tanto investiga y utiliza como mínimo estos hashtags (#MujerTrabajadora #MujeresEnLaURSS #DerechosDeLaMujer #MujerEnElSocialismo #debatehistorico #debatesocial) en tu tarea divulgadora. Ya sabes que debes fundamentar ante el profesor tu divulgación, resultados, fuentes, análisis, etc.

¡Buena suerte en al investigación!

“En ningun país del mundo moderno han ocupado las mujeres un lugar tan destacado en la vidad económica como en la Unión Soviética. A causa de la desaparición de trabajadores varones en als dos guerras mundiales y en la Guerra Civil, y a causa de las mayores oporunidades de empleo que el socialismo ofrece a las mujeres, muchas han pasado a ocupar puestos de todo tipo, y hoy en día constituyen la mayoría en viejos grupos profesionales. Las mujeres en 1959 constituían el 47 por 100 del mundo del trabajo y el 50 por 100 en 1967. En 1967 formaban el 47 por 100 de los trabajadores y empleados de la industria, el 28 por 100 de la construcción, el 44 por 100 de las granjas estatales y las industrias agrícolas dependientes de ellas, y el 24 por 100 del personal de transporte.”

Churward. La “intelligentsia” soviética

Para la investigación sobre los nuevos movimientos sociales deberás tomar como punto de partida este artículo https://liberacionahora.files.wordpress.com/2012/05/sol1.jpg?w=284&h=201que reflexiona sobre el 15-M, su evolución y sus objetivo.

Recuerda que debéis ser crítico en los análisis y rigurosos en las conclusiones.

http://www.carlostaibo.com/articulos/texto/?id=468

Los retos, o los problemas, del 15-M

Me piden de “Madrid 15-M” que, ahora que se cumple el segundo aniversario del movimiento, asuma un ejercicio de consideración crítica, no simplemente elogiosa, de lo que aquél ha supuesto. Antes de hacerlo dejaré claro, aun con todo, que no tengo dudas en lo hace a las virtudes del movimiento del 15 de mayo: ha permitido forjar una identidad contestataria que faltaba, ha proporcionado un saludabilísmo espacio de reencuentro de muchas gentes, ha reabierto con fortuna debates que parecían definitivamente clausurados, ha dado alas a movimientos que bien que las necesitaban y, en fin, y por encima de todo, ha hecho posible que muchas gentes descubran que pueden hacer cosas que hace un par de años hubiesen resultado impensables. Con estos antecedentes confesaré que no acierto a entender qué ganaríamos si el 15-M desapareciese, al tiempo que puedo imaginar sin problemas las pérdidas, ingentes, que de ello se derivarían. Si, al cabo, no dispusiésemos del movimiento, tendríamos que crear algo parecido.

Una vez sentado lo anterior, asumo de buen grado, con todo, la tarea que se me encomienda. Y lo primero que se me ocurre anotar es un argumento que en cierto sentido nace de la comparación del 15-M con los movimientos antiglobalización que lo antecedieron en el tiempo. Alguna vez se ha dicho que los movimientos de los indignados –nada me gusta el término pero lo dejaré ahí– constituyen un intento de adaptación del mundo antiglobalización al nuevo escenario perfilado, a partir de 2007, por la crisis. Aunque la idea creo tiene su fundamento, me interesa ahora escarbar en una diferencia fundamental entre una y otra realidad. Si a menudo se ha sugerido con criterio que en el Norte rico los movimientos antiglobalización reclamaron en esencia derechos para otros –para los habitantes de los países del Sur y para los integrantes de las generaciones venideras–, parece que esa dimensión es más débil, en cambio, en la realidad cotidiana del 15-M, una instancia mucho más aferrada a lo más próximo, al Estado-nación y, en último término, a lo local. Si este apegamiento a lo más cercano es una virtud, no deja de acarrear un problema obvio: cuando muchos hemos peleado para que el movimiento asumiese de pleno la lucha feminista, los retos que se derivan de la conciencia de lo que significan la crisis ecológica y el colapso, o, en suma, las necesidades que surgen de una solidaridad innegociable con muchas de las gentes que habitan el Sur del planeta, más bien parece que el 15-M no ha estado a la altura. Matizaré lo que acabo de decir: no se trata, desde mi punto de vista, de que las activistas del movimiento no compartan esos objetivos. Se trata de que la biología del 15-M remite de forma directa a lo más cercano –al paro y a los desahucios, para entendernos– y no está adecuadamente engrasada para encarar lo más lejano, en el tiempo o en el espacio. Algo tendremos que hacer para salir de este atolladero

Formularé una segunda idea, que en este caso sugiere que hay ámbitos importantes en los que el 15-M, o no ha resuelto convincentemente la cuestión correspondiente o, simplemente, no ha conseguido expandirse en terrenos que a muchas nos parecen importantes. Si ejemplo de lo primero lo siguen siendo las controversias que suscita la relación de aquél con el mundo del trabajo –tiempo habrá para hincarle el diente a tan compleja cuestión–, ilustración de lo segundo lo es la precaria presencia del 15-M en el mundo rural, y ello pese a que uno de los proyectos centrales avalados por el movimiento –la construcción de espacios de autonomía en los que, sin aguardar nada de nuestros gobernantes, apliquemos reglas del juego diferentes– remite en muy buena medida, por lógica, a ese mundo.

Me permito agregar una última observación: el 15-M tiene que esforzarse para clarificar qué es lo que quiere ser. Aunque la presencia al respecto de percepciones distintas, todas legítimas, no deja de tener su lado saludable, me limito a enunciar en este caso una convicción personal: con la que está cayendo, no entiendo que el 15-M pueda ser otra cosa que una instancia que en todos los órdenes de la vida plantee el horizonte de la asamblea, de la autogestión y de la desmercantilización para hacer frente a la barbarie capitalista desde la perspectiva de la lucha antipatriarcal, de la defensa de los derechos de los integrantes de las generaciones venideras y de la solidaridad con los desheredados del planeta. Y que lo haga en colaboración estrecha con todas aquellas instancias que están inmersas en la misma tarea.

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